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¿Estás seguro de que la audiencia se está enterando de qué va tu proyecto? ¿Eres capaz de darte cuenta de cuándo tienes que poner fin porque estás aburriendo? ¿Sabes cuándo tienes que elogiar a alguien? La escritora experta en comunicación Teresa Baró proporciona algunos consejos útiles que te ayudarán en situaciones como las descritas.

La primera impresión

La mayoría de estos secretos sirven para cualquiera, emprendedores o no. La diferencia es que tú, como emprendedor, estás en la necesidad de vender, a ti a tu empresa, por eso es más importante vigilar ciertos detalles teniendo en cuenta que muchas de las decisiones no se toman de forma racional, al menos inicialmente, sino por impresiones. De todas ellas, la primera es crucial. Decía la diseñadora Cocó Chanel que no hay una segunda oportunidad para causar una buena impresión y esta depende de multitud de factores, en un 65%, como toda la comunicación, del lenguaje no verbal. Antes de abrir la boca, nuestro interlocutor, con poco observador que sea, es capaz de apreciar si somos tímidos o personas seguras, si estamos nerviosos, si somos profesionalmente maduros, si nos preocupa persuadir o nos es indiferente…Así que si tienes un primer encuentro con un grupo de personas o alguien que puede resultar interesante para tu negocio, detente a pensar en la impresión que quieres dar y ensaya en casa hasta conseguirlo.

Asegúrate de que te entienden

Dice Teresa Baró que un fallo muy corriente entre los emprendedores es pensar que todo el atractivo de su intervención está en el mensaje, que el contenido de ese negocio que él expone con tanto entusiasmo es suficiente. Pero las cosas no son siempre así. Puede ocurrir que a la hora de explicarnos andemos faltos de claridad ante un público que no comparte los mismos conocimientos que nosotros. De esta manera es difícil enganchar la atención de nadie, salvo los 4-5 que se mueven en tu entorno, y aún así hay que procurar la eficacia del lenguaje cuidando el vocabulario, la sintaxis, la estructuración del mensaje, la concisión, la forma de contarlo…Abusar de tecnicismos ante un oyente neófito en la materia, no sólo aburre sino que también incomoda, así que úsalos sólo cuándo realmente sean necesarios y si los aterrizas a un lenguaje sencillo, mejor.

La voz

Podría ser que la falta de comprensión procediese no del mensaje, sino de la forma de transmitirlo vía oral. La voz forma parte de la comunicación paraverbal y entran aquí el timbre, la entonación, las pausas, el tono…algunos de estos elementos, como el timbre, son incontrolables, pero el resto de pueden educar teniendo en cuenta que es una de las mejores herramientas de persuasión. Utilizando las mismas palabras, puedes transmitir el mensaje de ‘estoy encantando de estar aquí’ o ‘a ver si acaba esto ya’. La voz puede denotar también miedo, inseguridad, mentira (cuando de repente de baja el volumen)…

Lo que nunca es recomendable en las intervenciones es el tono monocorde, porque acaba aburriendo, ni una mala articulación que ensucia la transmisión del mensaje. Un truco que apunta Teresa Baró para mejorar la articulación es ponerse un lápiz en posición horizontal en la boca y, mientras los muerdes, intentar hablar pronunciando lo más claro posible. Puede usarse también un tapón de una botella de champán. Esta práctica nos ayudará a ralentizar el ritmo de la conversión y a mejorar la vocalización.

Preocúpate por la indumentaria

Aunque la sociedad ha cambiado mucho y cada vez somos más tolerantes con la forma de vestir, recuerda Teresa Baró que, en ocasiones, resulta complicado el salto del mundo estudiantil, entre iguales, al entorno profesional, con otros códigos. Hay grados de formalidad para cada situación y es de sentido común adecuarse a ellos porque puede ser que no todos hayan asumido las nuevas tendencias. En opinión de Baró es bueno familiarizarse con distintas clases de indumentarias para no sentirse cohibido o inseguro el día que nos movamos en círculos más encorsetados, como puede ser entre inversores.

Vencer la timidez

La timidez en los emprendedores supone una dificultad para prosperar en su carrera profesional. Limita más que aporta y, aunque existen terapias para superarla, hay también trucos que, a fuerza de practicarlos, ayudan a su control y disimulo. Estos son algunos:

-Mantén una postura erguida, el cuerpo estirado, con la cabeza alta y sacando pecho (las mujeres también).

-Evita los colores neutros. No hace falta que asistas de rojo a ese primer encuentro, pero tampoco son recomendables los grises, negros o combinaciones apagadas para las personas de naturaleza tímida.

-Detecta tus partes más atractivas y resáltalas. Dice Baró que la tendencia de los tímidos es a ocultarse o protegerse con barreras como una carpeta, el pelo a la cara, fulares y cubrir la mayor parte posible de la piel. Si eres mujer y tienes las piernas bonitas, enséñalas sin pudor. Volviendo a Coco Chanel, recuerda otra de sus frases que dice: La libertad siempre es elegante.

-Usa gestos expansivos. Si mueves las manos, hazlo hacia afuera, nunca hacia adentro y mantén las manos fuera de los bolsillos

-Sonríe mirando a los ojos. Es una buena táctica de romper la tensión en ese primer encuentro.

Cuidado con los pies

Dice Teresa Baró que toda aquella información que aprendemos a controlar con el rostro y las palabras la acaba muchas veces delatando la postura y los movimientos de los pies. “De cintura para abajo, tenemos poco control”, dice. Para dominarlos, hay que tener en cuenta dos factores básicos: la estabilidad y la dirección de los pies.

Para asegurar la estabilidad lo mejor es mantenernos firmes con los pies en paralelo mirando al frente un poco separados. Es una posición de confianza que dice “estoy aquí cómoda y no me voy a mover”. En el momento en que empiezas a cruzarlos y a moverlos ya aparece la sensación de inestabilidad y de cierre a la conversación, más todavía si mantenemos los pies cruzados con las piernas muy rígidas. Un tobillo muy torcido es señal de represión.

En cuanto a la dirección de los pies dice Teresa Baró que si estos apuntan en dirección contraria al punto de la conversación y coincide casualmente con el de la puerta, hay que interpretarlo como una señal clara de que deseas terminar y marcharte cuando antes. Si estamos sentados, una puntera hacia arriba enfocada a alguien determinado, puede apuntar a que esa es la persona que más te gusta o interesa del grupo mientras que mover el pie en movimientos giratorios y lentos puede ser indicio de galanteo.

La forma de sentarte

Aquí las hay formales e informales igual que las hay típicas de hombres y propias de la mujer. Lo normal es que en un primer encuentro no optemos por la informalidad sino por las más convencionales, es decir, sentarte bien en la silla, no en un extremo, y mantenernos erguidos. Si cruzas las piernas y eres hombre, en Europa, por muy expansivo que sea el gesto, no es nada recomendable el cruce americano (tobillo de una pierna apoyado en rodilla de la otra). Para favorecer la comunicación con tu interlocutor lo aconsejable es que, si cruzas las piernas, lo hagas en la misma dirección que la otra persona.

Si te animas a hacer un elogio

Puede ser que en ese primer encuentro en el que quieres ganarte a tu interlocutor, te animes a lanzar algún elogio de admiración a su trayectoria o méritos profesionales. El elogio suele ser un regalo para los oídos de quien lo recibe y acostumbra a mejorar las relaciones humanas. Pero no siempre es eficaz, bien porque no es el momento, bien porque, de tan excesivo que parece, produce rechazo. 7 son las condiciones que, en opinión de Teresa Baró, debe reunir un elogio para causar efecto:

-Ser merecido, es decir, que se haya hecho u obtenido algo de verdad meritorio

-Oportuno: debe pronunciarse en el lugar y momento adecuados, no a posteriori ni con anticipación

-Sinceros

-Que no dañe a otros. Elogiar a una persona desmereciendo a los compañeros, a la competencia o a cualquier otro  no es de buen gusto

-Que premien actitudes o esfuerzos, no sólo resultados

-Desinteresados. La persona que reciba elogio sospechará de ti y tus palabras si sabes que puedes esperar algo a cambio

-Moderados. Nada de excesos ni frases grandilocuentes.

Prepárate para comentarios adversos

Es importante tener en cuenta que ni un encuentro, ni una conferencia suponen un monólogo. Habrá personas que compartan tu entusiasmo, pero las habrá también que no.  Las respuestas airadas a comentarios críticos son seña de falta de madurez. El problema es que a veces no se puede disimular, porque la reacción es espontánea. La receta aquí es desarrollar una psicología positiva que te permite recibir las críticas como un regalo, una advertencia de algo que, posiblemente, haya que corregir. 

Cuándo tienes que desaparecer

A veces la gente finge estar bien en compañía de alguien. El lenguaje no verbal, sin embargo, no es siempre capaz de silenciar esa incomodidad. Hay señales que indican que una persona no se siente a gusto en nuestra compañía porque tiene prisa, porque le aburrimos, porque cree que tiene suficiente o sencillamente, porque no le interesamos. En un encuentro espontáneo, es difícil disimular, pero en uno programado, vamos predispuestos a aguantar más por lo que habrá que estar atento a otras señales fuera el rostro que nos indiquen que hay que poner fin. Ya hemos hablado de los pies orientados hacia la puerta, pero hay otro movimiento de los pies que, según Baró, es muy llamativo. Se produce cuando una persona empieza a dar golpes reiterados en el suelo con la puntera del pie, un gesto que equivaldría a un pensamiento entre rivales similar a “la verdad, es que te machacaría”. Mucho más amable y conciliador es el taconeo con el talón y la punta hacia arriba.

Indicativos de que la otra persona empieza a inquietarse por tu presencia pueden ser, también, morderse el labio, tener una sonrisa congelada, un pestañeo rápido o lo cabeza rígida en lugar de un poco ladeada. El tono de voz también es revelador porque, cuando tenemos ganas de irnos, además de bajar el tono de voz y contestar con monosílabos, podemos ser secos y cortantes así que no esperes a escuchar “bueno, que me voy”. 

Fuente: http://www.emprendedores.es/gestion/comunicacion-no-verbal2

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